10.10.13

Cuento Random #2

En el momento en que entré a la escuela, supe que este año todo iba a cambiar.
Mi falda se movía al ritmo de mis pasos, chocando con los cuerpos de los chicos que, estando a mí alrededor, me ignoraban.
Me dirigían miradas extrañadas, como preguntándose quién era yo. Lo más raro era que, estaba en esa escuela desde siempre. Desde los catorce años, que fue cuando comencé la escuela superior.
Y ese día, las cosas no eran distintas.
Me sentaría sola en el patio durante el almuerzo; me iría al último banco de la clase para no resaltar demasiado; mantendría mi perfil siempre bajo, como siempre había hecho en los últimos dos años.
Supongo que, a veces, las cosas no salen como uno quiere.

A los meses, estaba allí, en el gran balcón de Parker, con un cigarro en la mano y echando el humo por mis labios.
Solo vestía un fino camisón que Parker me había dado luego de que me tiraran el barril de cerveza encima durante la fiesta, mientras gritaban: ¡Hayley York está siendo bañada en cerveza!”
Salí corriendo y me tiré a la piscina de Parker tan rápido como pude, tratando de quedarme más de lo debido bajo el agua y así morir... morir lentamente, con dolor. No entendía por qué era así. No entendía por qué me maltrataban de aquella forma.
Nunca les había hecho nada, solo había entrado a la escuela con una gorra puesta luego de mudarme a Chicago, nada del otro mundo.
Y, con eso, se nota cuanto amo mi vida.

Aunque, en realidad, la odio tanto como al mismo chico que me ha dado estadía durante la noche.


*Puede que, si tengo tiempo, continúe con este cuento*

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